MAMÍFEROS MEXICANOS EN PELIGRO DE
EXTINCIÓN
INTRODUCCION
México se considera un país mega diverso debido a que
contiene a un gran número de ecosistemas como: Selva
Mediana o Bosque Tropical Subcaducifolio, Selva Baja o Bosque Tropical
Caducifolio, El Bosque Espinoso,
El Matorral Xerófilo,
El Pastizal,
La Sabana,
La Pradera de Alta Montaña,
El Bosque de Encino,
El Bosque de Coníferas,
El Bosque Mesófilo de Montaña o
Bosque de Niebla y Los Humedales, según la SEMARNAT. Esto implica que existen un gran
número de flora y fauna, sin embargo nos encontramos con un problemática la
destrucción de sus habitas y la caza excesiva de las especies por su valor
comercial más que por su uso alimenticio.
La NOM-059 de la SEMARNAT publica una lista de la fauna
existente en mexico, en la cual que clasifica en:
- Probablemente extinta en el medio silvestre (E)
- En peligro de extinción (P)
- Amenazadas (A)
- Sujetas a protección especial (Pr)
De las cuales 295 especies y subespecies de mamíferos en
alguna categoría de riesgo.
DESARROLLO
Ante una realidad que ya no puede ocultarse, el gobierno
mexicano está tomando cartas en el asunto. Ya identificó las especies o
poblaciones de flora y fauna silvestres que se encuentran en las diferentes categorías de
peligro de extinción a lo largo y ancho del territorio nacional y a partir de
esta información elaboró una serie de listados para mediante la aplicación de
un método evaluar el riesgo en el que se encuentran algunas.
La cacería ilegal sigue siendo un grave
problema: la falta de regulaciones efectivas e incentivos, propician que muchos
pobladores salgan a cazar sin una regulación de temporada, época reproductiva,
etcétera. Muchos aún justifican en la caza de subsistencia las cacerías sin
control ni beneficio para las poblaciones sin perder de vista la destrucción de
sus hábitats.
Mediante la creación de leyes la autoridad procedió a proteger a todos los “mexicanos amenazados”. La Ley General del Equilibrio Ecológico y la Ley General de la Vida Silvestre sirven para este propósito. Asimismo, ha definido una serie de categorías para unificar criterios.
De acuerdo con la Norma Oficial Mexicana, NOM-059-ECOL-2001, cuando se hace referencia al peligro de extinción se trata de aquellas especies cuyas áreas de distribución o tamaño de sus poblaciones en el territorio nacional han disminuido drásticamente poniendo en riesgo su viabilidad biológica en todo su hábitat natural, debido entre otros a factores como la destrucción o modificación drástica del hábitat, aprovechamiento no sustentable, enfermedades o depredación.
Mediante la creación de leyes la autoridad procedió a proteger a todos los “mexicanos amenazados”. La Ley General del Equilibrio Ecológico y la Ley General de la Vida Silvestre sirven para este propósito. Asimismo, ha definido una serie de categorías para unificar criterios.
De acuerdo con la Norma Oficial Mexicana, NOM-059-ECOL-2001, cuando se hace referencia al peligro de extinción se trata de aquellas especies cuyas áreas de distribución o tamaño de sus poblaciones en el territorio nacional han disminuido drásticamente poniendo en riesgo su viabilidad biológica en todo su hábitat natural, debido entre otros a factores como la destrucción o modificación drástica del hábitat, aprovechamiento no sustentable, enfermedades o depredación.
MAMÍFEROS ACUÁTICOS
En nuestro país están presentes
prácticamente todas las familias de cetáceos, excepto los delfines de río como
el del Amazonas, la súper familia Platanistoidea; la beluga y el narval,
Monodontidae, y la ballena franca enana, la única de la familia Neobalaenidae.
En cuanto los pinnípedos, de las tres
familias sólo falta la de las morsas, Odobenidae.
Sin embargo, es interesante notar que la
costa occidental de Baja California fue escenario para la evolución de las
morsas, pues allí se han encontrado fósiles de estos organismos. En la familia
Balanopteride (verdaderas ballenas) la NOM reconoce 7 especies, 6 de las cuales
están bajo el régimen de protección especial y una en peligro; 18 miembros de la
familia Delphnidae (delfines y orcas); 2 de la familia Keogidae (Cachalotes); 2
de la familia Phocoenidae (marsopas), entre ellas la vaquita marina, y,
finalmente, 5 de la familia Zifinidae (ballenas picudas). Prácticamente todas
estas familias están bajo protección especial, porque la gran mayoría de las
especies de cetáceos usan las aguas mexicanas como lugar de procreación. Casi todas las especies, además, han
sufrido cacherías intensivas, en su mayoría fuera de las aguas mexicanas y
tienen bajas tasas reproductivas. Estos estatus de protección corresponden
frecuentemente a acuerdos internacionales. Un caso especial son los delfines y
las marsopas, como la vaquita marina, frecuentemente atrapados en redes de
pescadores en las que perecen por asfixia.
Los pinípedos (focas y lobos marinos),
que habitan sobre todo en las costas de la península de Baja california, ven
afectadas sus poblaciones por diferentes causas, como son la destrucción de sus
hábitats, pues muchas de las playas se están transformado rápidamente en
destinos turísticos, o bien se ven influenciados por éstos, por lo que los
animales ya no encuentran en esas playas sitios a salvo para la procreación. La
contaminación de los mares y las malas prácticas de pesca también son factores
para la desaparición de estas especies.
Dos miembros de la familia Otaridae, el
lobo marino de california y la foca de Guadalupe, aparecen en la Norma, el
primero bajo protección especial y el segundo, en peligro. La familia Phocidae,
del elefante marino (Mirounga angustirostris), aparece como amenazada; la foca
común (Phoca vitulina), está bajo protección especial, y la foca monje del
Caribe (Monachus tropicales), aparece como extirpada del medio silvestre.
MAMIFEROS
TERRESTRES
Los grandes carnívoros México presenta
una gama de carnívoros dentro de su mastofauna nativa. Tenemos varios
representantes de los carnívoros, los cuales podemos dividir, arbitrariamente,
en dos grupos: los pequeños carnívoros, dentro de los que encontramos a los
zorrillos, las comadrejas, los cacomixtles, etcétera. Éstos se encuentran en
peligro de extinción, principalmente por la destrucción de su hábitat, o bien
por la caza directa; sin embargo, en la mayoría de los casos estos animales
tienen tasas de reproducción relativamente altas, que les permiten sobrevivir
aún en zonas con alta presión humana, en pequeñas áreas naturales. Estos
micro-carnívoros consumen en su mayoría insectos, aves, reptiles o algunos
mamíferos de menor tamaño. Cuando llegan a tener interacción con el hombre,
normalmente es porque consumen huevos, gallinas o pollos, ocasionando pérdidas
económicas a los campesinos de escasos recursos económicos, aunque el daño no
es importante en términos económicos.
El otro grupo de carnívoros importante en
México es el de los denominados megacarnívoros o carnívoros de gran tamaño.
Estos mega-carnívoros suelen tener mayor cantidad de encuentros con el hombre y
su condición de consumidores de carne hace que frecuentemente esas
interacciones entren en el plano de los conflictos, ya que actúan en mayor
grado con el ganado doméstico y muy escasamente causan la muerte directa de los
seres humanos. Estos conflictos se ven incrementados en número e intensidad por
la destrucción de los hábitats nativos y por la destrucción consecuente de las presas
tradicionales de los mega depredadores, por lo que la caza ilegal (en ocasiones
promovida por los gobiernos) ha sido un factor importante para que en la
actualidad los grandes carnívoros mexicanos estén en gravísimo peligro de
extinción, a pesar de que muchos de ellos deberían ser motivo de orgullo
nacional.
Felinos
De los seis felinos silvestres
(Cervantes et al. 2003) que habitan el territorio nacional, el más conocido es
el Jaguar (Panthera onca). Esta especie de origen tropical ha sido reconocida
como el más poderoso de los depredadores, de ahí que los antiguos pueblos
mesoamericanos dieran gran importancia a su presencia (Armella et al, en
prensa). Este bello animal se distribuía en todas las zonas tropicales de
México. Aunque actualmente se ha encontrado en todo el sureste, principalmente
en Chiapas, Quintana Roo y Tabasco, se le ha localizado en estados del norte
como Sinaloa, mientras que en el Golfo se han reportado jaguares casi hasta la
frontera con Estados Unidos y es posible que entren en ese país. Como en el
caso de muchos otros felinos, no se conoce realmente la situación real del
estado de conservación de esta especie, entre otras causas porque, como todos
los felinos americanos, es solitario y tiene hábitos nocturnos, además de ser sigiloso
por naturaleza. Gracias a esto prácticamente se conocen los ejemplares que
interactúan con el hombre, desgraciadamente casi siempre de manera negativa. Si
bien el jaguar fue cazado extensivamente por su piel, las fuertes regulaciones
tanto nacionales como internacionales, acerca del comercio de pieles, han
tenido un impacto positivo en la disminución de la caza furtiva. Sin embargo,
la cacería ilegal aún se presenta pretextando la depredación que causan o
pueden causar sobre el ganado.
El Puma (Felis concolor) es un felino
que habita en los bosques del norte del país, de donde es originario, y ha
migrado hasta el sur del continente. Siendo la única especie, la falta de
hábitat ha hecho que las pequeñas poblaciones que aún existen emigren hacia
hábitats más tropicales. Su situación es quizá más desconocida que la del
Jaguar. Es la única especie de los felinos que no aparece en la norma oficial
bajo ninguna condición de riesgo. Para la Unión Internacional de Conservación
de la Naturaleza, esta especie es considerada como de “ultima preocupación”
(least concern), lo que quiere decir que no se encuentra en grave situación de
conservación, debido principalmente a su amplio rango de distribución, aunque
es importante hacer un seguimiento de sus poblaciones.
De los pequeños félidos el jaguarundi
(Herpailurus jaguarundi) es la especie que se encuentra en mayor peligro de
extinción. Es reconocida como amenazada, a pesar de que como especie tiene una
distribución que abarca el sur de estados Unidos (Texas, Arizona y Florida) y
llega hasta el sur del continente. Por ser de tamaño pequeño su alimentación se
restrinje a vertebrados chicos, y debido a sus hábitos de vida al interior de
las selvas húmedas, es poca su interacción con el ser humano. Los dos pequeños
gatos manchados: el magray (Leopardos weddii) y el ocelote (Leopardus
pardalis), están en la característica de en peligro. Estos animales, que no
rebasan los 10 kg de peso, viven en las zonas selváticas, desde el sur del país
hasta sudamerica. Son perseguidos por sus pieles, aunque, como en el caso del
jaguar, este comercio ha disminuido. Al igual que los otros gatos, sus hábitos
nocturnos y su hábitat al interior de las selvas hacen muy complicado dar un
reporte confiable de la condición de sus poblaciones (Ceballos y Oliva, 2005)
El lince o gato montés (Lynx rufus) no
aparece en la lista de la Norma oficial Mexicana. Su presencia en México suele
ser confundida con los gatos ferales, gatos domésticos que por su tamaño y
coloración abandonan el entorno humano para convertirse en silvestres. De ahí
que existan pocos reportes sobre la especie, a pesar de no encontrarse
“oficialmente” en peligro. Debido a la disminución de su hábitat natural y la
presencia misma de gatos domésticos con los que esta especie puede entrecruzarse,
en algún momento puede desaparecer.
Osos
Otro grupo importante de grandes
carnívoros es el de los osos. En México alguna vez habitaron las dos especies
de grandes Ursidos Americanos: el Grisli (Ursus arctos) y el Oso Negro (Ursus
americanus). El primero aparece en la NOM-059 con el estatus de extirpado del
medio natural. En México no se conoce la presencia de esta especie desde los
años sesenta del siglo XX (animalesextinción. es). La subespecie que habitaba
en nuestro país era el Ursos arctos nelsoni, cuyas descripciones indican que
era enorme, pues alcanzaba hasta 1.90 m de alto, parado en dos patas, y más de
300 kg de peso. La principal razón de su desaparición fue la cacería
indiscriminada, aunada a su bajo potencial reproductivo. Por ser un carnívoro
cazador se le atribuyó la destrucción de ganado en el norte de Mexico.
La especie que se mantiene en México es
el Oso Negro. También es carnívoro y se sabe que puede cazar y depredar ganado.
La mayoría de sus hábitos alimenticios incluyen bayas, frutos y varios
vegetales, por lo que es percibido como una amenaza menor para la población
humana. En la norma oficial mexicana esta especie figura como “en peligro y en
la modificación que se hizo en el 2008, se reconoce a la población que habita en
la Sierra del Burro, en Coahuila, como de protección especial. Encontrarse esta
especie en el apéndice II del CITES (Convenio Internacional de Comercio de
Especies) indica que puede ser objeto de cierto nivel de comercio, ya que en
norteamérica existen poblaciones importantes en el medio silvestre, lo que
significa que la especie no está en grave peligro a nivel mundial.
A pesar de esto la especie está
considerada dentro de los programas de protección especial del convenio
Canada-Estados Unidos-México para su protección. Recientemente varios indicios
permiten suponer que esta especie puede estar presentando un regreso importante
(Doan-Crider y Hewitt, 2005), particularmente en el norte del estado de
Coahuila, en la llamada Sierrra del Burro. Resulta interesante lo reportado por
DoanCrider (2002), en el sentido de que ganaderos privados permitieron la
presencia de osos en sus ranchos. Al unir sus tierras crearon una superficie lo
suficientemente amplia para que esta especie se reproduzca e, incluso, sirva de
apoyo genético a las poblaciones del Parque Big Bend, en Texas. Es por esto que
la NOM-059 resalta el valor específico de esta población.
Cánidos
La familia de los cánidos es la tercera
de los grandes depredadores. Cervantes et al. Reconocen cuatro especies de esta
familia: el coyote (Canis latrans) y la zorra gris (Urocyon cineroargentatus)
no están considerados en peligro por la NOM-059-2001. Son especies muy
adaptables y esquivas, con altos potenciales reproductivos y omnívoros, por lo
que pueden comer prácticamente lo que sea. Dos especies más de la familia
cánide sí aparecen en la Norma: la zorra del desierto (Vulpes velox), de la
cual se reportan 6 subespecies, todas bajo el criterio de amenazadas. Su
distribución reducida, tamaño pequeño y hábitat específico, hacen que esta
especie esté en peligro de extinción.
El lobo mexicano es el último de los grandes
carnívoros que está considerado por la NOM- 059 como extirpado del medio
natural. Los últimos ejemplares de que se tenga evidencia científica, fueron
capturados a finales de la década de los setenta en Durango y Chihuaha. Desde
entonces los escasos reportes de aullidos o avistamientos no han podido ser
comprobados. Esta especie, quizá la más carismática de todos los mamíferos,
tiene una subespecie prácticamente exclusiva de México: el lobo mexicano (Canis
lupus baileyi), que se encuentra en estado de conservación.
Actualmente la SEMARNAT (2009) la tiene
como una de las especies prioritarias para la conservación. Tiene un plan
piloto para reintroducir un número limitado de ejemplares en el noroeste del
país, en las zonas altas de la Sierra Madre Occidental, que permita recrear uno
de los ecosistemas de esta zona del país. Como ninguna otra de las especies
mencionadas, el lobo mexicano tiene una historia de recuperación que demuestra
que el trabajo decidido y en conjunto da resultados importantes. A partir de
sólo cinco lobos capturados, más unos cuantos más que se encontraban en un
rancho texano y algunos albergados en el zoológico de San Juan de Aragón, se
cuenta ahora con más de 300 en zoológicos de México y Estados Unidos. El
proyecto tenía el objetivo de reestablecer al menos una población de esta
especie en su área original de distribución (Alvarez, et al., 2003).
El lobo, como ninguna otra especie de
mamífero, fue perseguido, cazado, envenenado y exterminado en México,
principalmente por la depredación que causó está muy adaptable especie sobre el
ganado ovino, vacuno y caballar, además de ser la causante, como se le
atribuyó, de la diseminación de la rabia entre los perros domésticos (González
et al. 2004). Los esfuerzos por su recuperación se vuelven todavía más
importantes ante el cambio de actitud para reconocer que su desaparición, como
la de cualquier otra especie, es una pérdida irremediable, mientras que los
programas para recuperar ésta se hacen necesarios. El ejemplo del lobo mexicano
puede ser seguido para otras especies como el oso y el jaguar, que si bien sus
poblaciones no se han reducido tanto como las del lobo, sí han visto mermadas
las áreas en las que antes era común observarlos.
CONCLUSION
En el actual México ya se ha disminuido
la caza de especies para su comercialización, mas sin embargo no sea a podido
erradicar el problema, lo que se necesita es la ejecución de las normas y
leyes. Como es del conocimiento México es uno de los países con mayor índice de
corrupción en sus servidores públicos lo que significa que la solución no es
hacer nuevas leyes y/o normas si no hacer valer y respetar las existentes.
Además de concientizar a los mexicanos
de que la caza de especies exóticas no es una forma adecuada de generar
ingresos, para evitar estas prácticas el gobierno mexicano debe ofertar un
mayor número de empleos formales mayormente remunerados.
Es decir la problemática es social por
creencias, costumbres, tradiciones o con fines económicos.
Por; Cristian Josue Chávez Garcia
REFERENCIAS
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